lotransmites-todo-palabra
Hoy es domingo, son las 10 de la mañana, mi cuarto sin arreglar, en el radio una sinfonía, las ventanas cerradas, la taza de café sin café sobre la silla. A ti te gusta que yo te dé noticias. A mí no me gusta escribir esas cosas, pero hoy quiero dejarte contenta. Mi corazón está cansado, yo amanecí con cierta tristeza insobornable como otros muchos días, con alguna inquietud en algún sitio, con alguna aflicción no sé por qué ni para cuándo. En este momento quiero que tú estés contenta. Yo, desde que te fuiste, estoy desequilibrado, algo me falta íntimamente, un sostén, un soporte, un sentido. Cada vez que pienso sobre mi vida en este año, me queda la convicción de que, más allá de todo enamoramiento y toda poesía, tú me eres simplemente necesaria para vivir. Indispensable como un órgano mío de mi cuerpo, como mis pulmones o como mi brazo. Aquellos dos meses primeros han sido los únicos de mi normalidad, de mi equilibrio. Quizás por eso me han hecho tanto daño. Desde entonces todo ha sido desorganizado, falto de fuerza, zozobrante. Ni con la escuela, ni con mis amigos, ni con todas mis otras relaciones, he podido ser yo limpiamente, con estabilidad, con orden, con firmeza…
Jaime Sabines (via podredumbredelquerer)