lotransmites-todo-palabra
diariodeunacomunicadora:

No suelo hacer éste tipo de redacciones, pero me lo han pedido hace mucho y bueno… Recuerden que hay tres clases de escritos: sensual, erótico y porno. Lo último, aquí no. Hay algo que se llama llenar espacios y tiempos con la gran imaginación que tenemos :)
Quiero que sostengas mis caderas con firmeza, que tus ojos –opacos por el deseo- no dejen de ver los míos, quiero que comiences con un ritmo lento y acaricies cada rincón de mi cuerpo. Mírame porque soy una diosa montando un páramo de lascivia, cada suspiro y gemido va a ser culpa tuya. No dudes. Nuevamente… hazme tuya. Mmm… Esto me tiene confundida… Sé que no debo enamorarme, pero cada que tomas mi cuerpo es como si escribieses, con fuego, tu nombre en él. Haces que te pertenezca de una forma en la que jamás me he entregado. Quiero que me alces y me tumbes contra el colchón, que tu sonrisa ladina no te abandone mientras te me acercas para besarme con furia. Quiero que me tomes, nuevamente, esta misma noche. Ve más rápido. Quiero más. Quiero sentirte ahí dentro. Y así… así me entrego por completo a esta cadenciosa danza. Ve más rápido. Bésame el cuello. Di mi nombre. Escucha el tuyo. Te araño la espalda. No te pienso pedir disculpas. ¡Es tu culpa! Y aún así puedes ir con más rapidez. Y ahí… cuando no hay retorno… ¡cuando me haces perder la razón! Cuando tiemblo… escuchas mi voz más alta de lo normal, vibratoria y satisfecha. Veo con esfuerzo tu sonrisa altanera y siento tu beso sobre mi frente. ¡Oh, ese beso! ¡Mortífero y tan cautivador! Es tu sello final. Es tu “recuerda, eres mía” y mi sonrisa es la admisión completa. Me confundes, pero no importa: Quiero que se repita. Me acaricias. Ambos estamos sudados. Las sábanas han quedado esparcidas en desorden. Las almohadas han caído al suelo. Pero nada importa. Te acuestas a mi lado y me acurruco en ti. Me abrazas. Me confundes. Quiero dormir. Quiero que te quedes. Quiero que se vuelva a repetir… Quiero que el sueño… dure un poco más… mucho más… Quiero que todo esto… se haga realidad.
DDC. 

diariodeunacomunicadora:

No suelo hacer éste tipo de redacciones, pero me lo han pedido hace mucho y bueno… Recuerden que hay tres clases de escritos: sensual, erótico y porno. Lo último, aquí no. Hay algo que se llama llenar espacios y tiempos con la gran imaginación que tenemos :)

Quiero que sostengas mis caderas con firmeza, que tus ojos –opacos por el deseo- no dejen de ver los míos, quiero que comiences con un ritmo lento y acaricies cada rincón de mi cuerpo. Mírame porque soy una diosa montando un páramo de lascivia, cada suspiro y gemido va a ser culpa tuya. No dudes. Nuevamente… hazme tuya. Mmm… Esto me tiene confundida… Sé que no debo enamorarme, pero cada que tomas mi cuerpo es como si escribieses, con fuego, tu nombre en él. Haces que te pertenezca de una forma en la que jamás me he entregado. Quiero que me alces y me tumbes contra el colchón, que tu sonrisa ladina no te abandone mientras te me acercas para besarme con furia. Quiero que me tomes, nuevamente, esta misma noche. Ve más rápido. Quiero más. Quiero sentirte ahí dentro. Y así… así me entrego por completo a esta cadenciosa danza. Ve más rápido. Bésame el cuello. Di mi nombre. Escucha el tuyo. Te araño la espalda. No te pienso pedir disculpas. ¡Es tu culpa! Y aún así puedes ir con más rapidez. Y ahí… cuando no hay retorno… ¡cuando me haces perder la razón! Cuando tiemblo… escuchas mi voz más alta de lo normal, vibratoria y satisfecha. Veo con esfuerzo tu sonrisa altanera y siento tu beso sobre mi frente. ¡Oh, ese beso! ¡Mortífero y tan cautivador! Es tu sello final. Es tu “recuerda, eres mía” y mi sonrisa es la admisión completa. Me confundes, pero no importa: Quiero que se repita. Me acaricias. Ambos estamos sudados. Las sábanas han quedado esparcidas en desorden. Las almohadas han caído al suelo. Pero nada importa. Te acuestas a mi lado y me acurruco en ti. Me abrazas. Me confundes. Quiero dormir. Quiero que te quedes. Quiero que se vuelva a repetir… Quiero que el sueño… dure un poco más… mucho más… Quiero que todo esto… se haga realidad.

DDC. 

escandalos-textuales
Entendí, entonces, que decir “te amo” no iba a solucionar nada, tampoco reprocharte ni echarme a mí la culpa. Ofrecer el corazón en donde el amor jamás es suficiente es un pésimo negocio, no importa cuánto inviertas, llevas las de perder. Y nadie nos advierte. Lo gastamos todo confiando en las reservas, no sabemos que son nulas porque viven en nosotros, pero nosotros estamos ya perdidos. Carajo. No existe un cartel que nos avise el peligro, de ser así no estarían los bares llenos ni las canciones tristes sonarían tanto en la radio, pero estamos aprendiendo a no ser tan estúpidos.
Estefanía Mitre (via soledadurbana)
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Siempre he creído que lo principal, en cualquier ámbito de la vida, es la integridad de una persona. No lo que hace con sus talentos, habilidades, recursos u oportunidades. Prefiero ser una mala escritora, una mala profesional o una mala ciudadana, antes que andar por la vida sintiéndome una mala persona.

Sí, cometo errores y muchos, como todos los seres humanos. Pero espero jamás perder mi humanidad. Espero estar siempre consciente de la importancia de respetar al otro, de honrar lealtades, de entender que cada uno es diferente, de cuidar a los demás y, especialmente, de no pasar a llevar autoestimas ajenos por intentar levantar el mío.

Historias de Sal, Camila Buzzo. (via versoslejanos)